"La fuga"

Lo hizo. Entró apresurada en el bar de carretera. Mirando hacia atrás asustada, preguntó al barman dónde esconderse o huir. Levantando la cabeza, la miró, vio a una mujer menuda de aspecto frágil que al apoyar sus manos en la barra mostraba sus dedos ensangrentados, uno de ellos sin la uña postiza de un rojo insultante, le indicó con la mirada el pasillo de los servicios. Ella corrió tropezando con los taburetes y desapareció entre risotadas, comentarios soeces y silbidos insinuantes. -¡Venga chicos! ¡Dejadla! Días más tarde, escuchó en la radio: “tras el homicidio, la única pista, una uña roja…”